
“El porqué [nuevamente] de un homenaje”
En 1984, Amelia Álvarez y Pablo del Río editaron en la revista Infancia y Aprendizaje un homenaje a Lev Semionovich Vygotski. El argumento central y la justificación histórica de aquel homenaje fue la fecundidad de su teoría que, pese a las adversidades y circunstancias consustanciales que atravesó, logró instalarse en los debates académicos del siglo XXI. Desde INEL defendemos también la necesidad de un homenaje, pero en esta ocasión no dirigido a la figura de Vygotski, sino precisamente a la fecundidad y proyección de su teoría. No porque el autor no merezca reconocimiento —creemos que con justa razón ha sido denominado “el Mozart de la psicología” (Toulmin, 1978)—, sino porque en INEL no buscamos cultos a la personalidad. Nuestro interés no es levantar escuelas de pensamiento centradas en individuos, sino en ideas. Hacer lo contrario sería, de hecho, ir en contra del espíritu crítico que caracteriza a la teoría histórico-cultural.
Como teoría científica –afirmación que desarrollaremos en otro texto–, el enfoque histórico-cultural no debe entenderse como un mero efecto de la “crisis adolescente” que atravesó la psicología en el siglo XX (Ardila, 1987). Aquella crisis llevó a la disciplina a fragmentarse en corrientes que buscaban su identidad en aspectos parciales del ser humano, dando lugar a escuelas como la conductista, la psicoanalítica, la cognitiva o la humanista. Se trata, en este caso, de un Programa de Investigación Científica (PIC) al estilo lakatosiano1. En este sentido, la teoría histórico-cultural tampoco pretende ser una teoría totalizante, como ocurre con ciertas corrientes psicológicas. Se trata más bien de una teoría del psiquismo humano que dispone de una filosofía, una metodología y un núcleo conceptual. Por la consistencia de estos elementos, resulta aplicable empíricamente en diversas disciplinas y en teorías auxiliares que, a su vez, la retroalimentan.
Parte del objetivo de esta serie de escritos, que se presentarán en 2026 desde INEL como homenaje a los cien años del Programa de Investigación Científica histórico-cultural, será explorar esta teoría del psiquismo humano y las disciplinas que se entrelazan en torno a ella. Aunque los textos mantendrán un compromiso con la rigurosidad conceptual, no se trata de lecturas exegéticas ni de intentos por develar una “verdad absoluta” sobre lo que quisieron decir sus autores. Somos plenamente conscientes de los marcos interpretativos que delimitan la lectura histórico-cultural y, al mismo tiempo, de la riqueza conceptual que dichos marcos encierran. Esta doble conciencia nos permite comprender que, sin ser ilimitadas, se trata de una teoría abierta a múltiples interpretaciones. Por ello, en estos escritos asumimos, aplicamos y defendemos una hermenéutica analógica que evita tanto la univocidad como la equivocidad de las interpretaciones (Beuchot, 2016) de aquello que, como la teoría histórico-cultural, da que pensar y exige ser pensado (Heidegger, 1954).
Referencias
- Álvarez, A., & del Río, P. (1984). El momento de Vygotski: el porqué de un homenaje. Infancia y Aprendizaje, 27(27–28), 1–6. https://doi.org/10.1080/02103702.1984.10822042
- Ardila, R. (1987). Prólogo. En B. F. Skinner, Sobre el conductismo (pp. ix–xv). Ediciones Martínez Roca. (Obra original publicada en 1974).
- Beuchot, M. (2016). Hechos e interpretaciones: Hacia una hermenéutica analógica. Fondo de Cultura Económica.
- Heidegger, M. (2005). ¿Qué significa pensar? (R. Gabás, Trad.). Editorial Trotta. (Obra original publicada en 1954).
- Toulmin, S. (1978). Lev Vygotsky: The Mozart of Psychology. The New York Review of Books, 25(16), 51–52.

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